Miradas de documentalistas en el FICM2020

Por Sharely Cuellar

En la sección de documental mexicano del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en su edición 18 se incluyeron nueve películas de 13 realizadores, de los cuales cinco fueron mujeres; dos de ellas comparten créditos en la dirección junto a dos realizadores más en Ciudad (2020).

Por su parte, Laura Herrero Garvín, Elke Franke y Laura Plancarte exponen historias en las que se aborda el valor de la identidad propia, de reconocer lo que nos construye, y de la sobrevivencia. Estas son las historias que plasman en sus documentales:

La Mami (Laura Herrero Garvín, 2019)

El cabaret Barba Azul, ubicado en la colonia Obrera de la Ciudad de México, es un centro nocturno donde doña Olga teje lazos de confianza con las acompañantes que trabajan en el establecimiento. Ahora está retirada de esa labor y sus 45 años de experiencia le otorgaron el título de “La Mami”, encargada de mantener en buen estado el baño de mujeres del establecimiento. El documental de Laura Herrero Garvín (El Remolino, 2016), empuja al espectador a replantearse la idea romantizada de que para algunas trabajadoras mercantilizar con sus cuerpos es una elección voluntaria y no la consecuencia de que el Estado no tenga la capacidad de garantizar una vida digna.

Fotograma: La Mami
lauraherrerogarvin.com

Es clave cómo las mujeres se relacionan entre sí dentro de un espacio tan privado, que a su vez se convierte en camerino, antes de entrar en personaje para salir a bailar. Posiblemente de las características más impactantes del documental, además de las historias que se dejan entrever por cada una de las que trabajan ahí, es el contraste económico, cultural y social entre ellas y las visitantes que van solo a pasar una noche divertida. Las clientas desconocen por completo la historia de la mujer que les da un poco de papel higiénico y las regaña por echarle agua al inodoro, mientras “La Mami” cada noche se convierte en el principal apoyo emocional para las que deben sobrevivir y mejorar su calidad de vida o la de sus seres queridos.

El documental obtuvo una mención especial en esta edición del festival.

Non Western (Laura Plancarte, 2020)

“El amar no solo es un sentimiento, también es una acción.” Esa sentencia penetra en la mente y se aloja ahí creando cuestionamientos acerca de qué es entonces lo necesario para transmitir afecto.

Fotograma: Non Western
lauraplancarte.com

Construir un futuro, una familia y lazos de confianza se vuelve un camino complejo para Nanci y Thaddeus. El sentimiento existe, ellos lo sienten, pero sus tradiciones y sus pasados no les permiten ver un acuerdo en el que ambos sean felices por lo que son y por lo que serán juntos: ella es blanca y tiene diferentes grados académicos, vivió con una tribu Lakota y tiene una ideología (clasificada como “moderna” en el documental) que la impulsa como mujer; él ha enfrentado discriminación constantemente por ser indígena en Estados Unidos, pero también su familia lo ha desconocido fuertemente en sus intentos de encajar en una sociedad “de blancos”.

El deseo más grande de ambos es casarse, aunque la forma de imaginar una vida juntos es opuesta. La tradición en la tribu Cheyenne, a la que él pertenece, dicta que el rol de las mujeres es hacer todo lo posible por complacer al hombre; ella, en el fondo, no desea perder su propia identidad en el camino. La disyuntiva desprende exploraciones importantes en la pareja, sus familias, sus emociones y lo que el amor implica.

Kuxlejal (Elke Franke, 2020)

Laura cuenta qué es para ella cortarse a sí misma; la vida, a veces, le parece algo distante. En San Andrés Larráinzar, Chiapas, los suicidios son parte de la memoria de los jóvenes y también una opción cuando no encuentran el apoyo o las respuestas a sus problemas. La directora Elke Franke trata de descubrir en diferentes chicos y chicas qué pudo motivarlos a lastimar sus cuerpos, pero también qué fue lo que les ayudó a cambiar su ánimo para permanecer y continuar.

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Fotograma: Kuxlejal
kuxlejal.org

El arte, la música y otras disciplinas dan una perspectiva distinta del mundo. Hablar tsotsil es ahora reconocer su historia, su identidad y también es el encuentro entre lo que sienten y lo que buscan expresar. Crear y fomentar el sano esparcimiento entre las nuevas generaciones se convierte en una meta.

Tres documentales donde la música se convierte en parte de la historia: se mezcla en el ambiente laboral, es un fragmento de historia e identidad, pero también la esperanza de vida. Cada realizadora descubre en sus personajes la fuerza de no renunciar a ser quienes son o a lo que piensan, y esa es la verdadera lucha: resistir mientras se es congruente, no solo con las creencias sino con lo que se siente.

Otro texto que podría interesarte: Mi geografía en el cine.

Sharely Cuellar (1994). Crítica de cine y periodista. Entusiasta del aprendizaje y el reaprendizaje. Vive en soliloquios e intercambios de ideas sobre cine, feminismos, clases sociales y política.  

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