Sundance 2021: Crítica de ‘Writing with Fire’

En la cinta Writing with Fire (Rintu Thomas y Sushmit Ghosh) hay un momento en el que la periodista Suneeta Prajapati se enfrenta a un hombre que se niega a hablar con ella. El sujeto no le cree que haya caminado hasta esa comunidad minera –otros medios envían algún transporte especial para sus reporteros— y, rodeada por un grupo masculino, la mujer pequeña y sudorosa afirma que así fue e insiste en conseguir unas palabras para su historia.

Algo similar ocurre durante una pequeña rueda de prensa, cuando sus colegas masculinos le explican cómo hacer su trabajo (“primero lo tienes que adular, no puedes llegar y solo preguntar eso”), o cuando es ella quien lanza las preguntas más inquisitivas y pertinentes a algún líder (“¿qué tiene que ver Dios con la política?”); y ocurre también con el esposo de su colega Meera Devi, pues el hombre señala en un par de momentos que el trabajo de su pareja no es tan respetable como ocuparse del hogar.

A contracorriente de esos pronósticos y de una sociedad que no solo divide en jerarquías a partir del género, sino también por medio de castas, un grupo de alrededor de 40 mujeres ha levantado Khabar Lahariya, un medio de información con un equipo exclusivamente femenino. En la región de Uttar Pradesh y en una zona rural esto no es poca cosa; se trata de mujeres que, además, pertenecen a castas de menor jerarquía, algunas de ellas consideradas parias.

Writing With Fire | Cortesía de Sundance Institute | Fotografía por Black Ticket Films

Aun así, Meera lleva la mitad de su vida haciendo ese trabajo. Los directores Rintu Thomas y Sushmit Ghosh supieron mirar y escuchar el pulso de esta historia, que trabajaron durante cinco años para dar forma al documental. Sin detenerse a explicar el mecanismo administrativo del medio –que inició respaldado por la organización no gubernamental Nirantar, enfocada en educación y género– la cinta nos lleva directamente al momento en el que las periodistas se enfrentan al cambio de impreso a digital equipadas con celulares. Varias de ellas aprenden sobre la marcha un alfabeto diferente, palabras en inglés, y a usar aparatos nuevos; algunas más van afinando sus preguntas y ángulos; y otras aprenden a convivir con la frustración de buscar un cambio que para mujeres como ellas parece no llegar.

Meera, una de las líderes, lleva uno de los ejes de la historia junto con Suneeta y Shyamkali Devi, dos reporteras en crecimiento. Los alcances de la cámara denotan una complicidad de las mujeres con los realizadores, pues estos acompañan a las reporteras en sus reuniones editoriales, durante la investigación de sus notas, e incluso en los espacios reservados para la familia.

Casada a los 14 años, la actual jefa de redacción finalizó una maestría en Ciencias Políticas y realizó estudios como educadora. Aun así, ella y sus colegas bien podrían formar parte de las estadísticas de violencia doméstica, feminicidios y discriminación que investigan a diario. Con esos elementos y bajo una mirada distinta, el documental pudo haber sido una pieza más enfocada en la pobreza o el sufrimiento de sus protagonistas. Sin embargo, los directores dejan que sean las reporteras las que dicten su narrativa, y que sean los momentos a cámara los que muestren el machismo cotidiano con el que conviven.

Writing With Fire | Cortesía de Sundance Institute | Fotografía por Black Ticket Films

Lo que más se agradece es que la dupla de realizadores se encarga de mostrarnos también una cara más auténtica: un viaje a la montaña para ver la nieve, una selfie sonriente con el mar detrás, varias lecciones de periodismo que no se viven como regaños, sino como enseñanzas generosas de una a otra. Lo que en otras cintas se presentaría como una historia de víctimas y lamentos, en esta se presenta como una situación de mucha complejidad, en la que hay obstáculos, pero también amor, acompañamiento y generosidad para sobreponerse.

A pesar de que, en ocasiones, distintos instrumentos hacen énfasis innecesario en momentos de júbilo o tristeza, la sensación calurosa y amable que en conjunto se construye no se siente artificiosa, pues viene de las experiencias y testimonios de sus protagonistas. Al igual que en los reportajes que escriben para Khabar Lahariya, son ellas quienes deciden cómo contar su historia.

Mientras peina en una trenza su inmensa cabellera oscura, la jefa de redacción habla del peso de su casta, la de los intocables en la India. La periodista sabe cuál es el lugar que ocupa en ese mundo de distinciones. Pero que lo sepa no implica que lo crea. El lugar que se ha forjado está en el papel, en los videos de YouTube con historias que generan cambios, en las mujeres que hacen posible ese espacio con ella. Meera Devi lo afirma con certeza: “Hicimos de nuestro periodismo la voz de la democracia”.

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Fabiola Santiago Padilla. Reportera y crítica de cine. Hago preguntas y escribo historias reales y fantásticas. Investigo sobre entretenimiento, cultura, y las representaciones de las mujeres y de las diversidades en la pantalla.  Veo películas y las comento.

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