Sundance 2021: Crítica de ‘In the Same Breath’

Año Nuevo de 2020. Una multitud, una celebración, globos elevándose hacia los rascacielos de una ciudad que festeja un nuevo inicio. “Esto era Wuhan”, escuchamos por encima de la urbe iluminada.

La cineasta Nanfu Wang narra esta historia en primera persona, desde su mirada de artista y desde su origen chino; actualmente reside en Estados Unidos. Su voz comienza a contar. En este documental realizado a contrarreloj desde la edición pasada de Sundance, que coincidió con el inicio de la cuarentena en Wuhan, la directora reconstruye el inicio de la pandemia de COVID-19 y el manejo de la narrativa oficial por parte del gobierno de China.

Testimonios que hablaban de falta de atención hospitalaria en aquel país, y videos en redes sociales que mostraban a personas cayendo al piso alertaron a Wang, quien de inmediato comenzó a recopilarlos y contactó a varios camarógrafos para iniciar un registro. Pero lo que su investigación arroja no coincide con lo que el gobierno de su país comunica. “Cuando el gobierno nos dice a dónde ver, también nos dice a dónde no ver”, sentencia la directora Nanfu Wang.

Una gran cualidad de In the Same Breath es su capacidad de contar el desastre desde cerca, pero evitando mover los hilos hacia una narrativa que persiga el llanto fácil. Y, sin embargo, Wang demuestra su capacidad para construir y hablar a través de la cámara y del montaje cinematográfico. Es notable, por ejemplo, cómo dice sin decir que los mensajes de los conductores de noticias son palabras oficiales, al ensamblar fragmentos de ellos pronunciando exactamente la misma frase, primero uno a uno y luego en 9 recuadros coincidiendo en la pantalla y pronunciando a coro la misma propaganda.

Wang enfatiza lo ridículo de los relatos oficiales de éxito en documentales de televisión y reportajes que se concentran en historias optimistas. Nos muestra una cascada de ellas acompañadas de música triunfal, y recuerda sentirse conmovida por imágenes de ese tipo cuando era más joven. Ahora que sabe cómo se mueve la maquinaria de los sentimientos a través de recursos audiovisuales, su perspectiva y respuesta es otra.

El virus conduce la historia hacia el nuevo hogar de Wang, en donde estableció su vida atraída por la promesa de libertad. Antes de estar en Estados Unidos no conocía las protestas; ahora, frente a las personas gritando consignas de incredulidad al COVID-19 y rechazo al confinamiento, surge una pregunta importante: “¿Es esto la libertad?” 

El punto de vista de la codirectora de One Child Nation (Nanfu Wang y Lynn Zhang) es personal, pero lo que cuenta con su película es un tema global. La enfermedad no solo ha tocado la cotidianidad, sino que también ha traído nuevas oportunidades a algunos regímenes para fortalecerse o acabar de derrumbarse. Lo personal se siente –y es– profundamente político.

Cada secuencia de In the Same Breath y cada decisión revela una necesidad punzante por explicar y entender un pedazo de historia viva. El final, por supuesto, es un final abierto.

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Fabiola Santiago Padilla. Reportera y crítica de cine.
Hago preguntas y escribo historias reales y fantásticas.
Investigo sobre entretenimiento, cultura,
y las representaciones de las mujeres y
de las diversidades en la pantalla.  Veo películas y las comento.

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