Crítica de ‘La fiera y la fiesta’: El homenaje a los vínculos

Por Oralia Torres de la Peña

¿Qué implica crear para hacer homenaje al pasado? ¿A lo que pudo ser, pero no fue?

Durante la primera etapa de confinamiento recibí algunos mensajes de personas con las que llevaba, fácil, décadas sin hablar. También recordé y traté de contactar, en vano, con personas que fueron cruciales hace años y con los que la amistad se difuminó por falta de cuidado. En retrospectiva, no sé qué se buscaba con ese intento de reconexión. Pensé en eso mientras veía a la actriz-vuelta-directora Vera V. (Geraldine Chaplin) buscando a sus viejos colegas y amigos de los años 70 para un nuevo proyecto en la reciente película de Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas: La fiera y la fiesta (República Dominicana, 2019).

El retorno de Vera a República Dominicana tiene como propósito rodar el último guion que su amigo y director Jean-Louis Jorge nunca pudo filmar. La historia es una reconciliación y homenaje al pasado, mientras se plantea cómo mantenerse en el presente. Es un tema ambicioso: crear, en el ahora, con un ojo en el pasado, hacer memoria de lo que fue y readaptarlo al presente, mientras llega el momento de hacer las paces (o no) con lo que fue. La metaficción traspasa el celuloide: Jorge sí fue un director dominicano que consiguió resplandecer con cortometrajes sensuales y realizó películas como La serpiente de la luna de los piratas (1973), Mélodrame (1976) y Afrodita (1996). Es a través de esta narrativa que Guzmán y Cárdenas rinden honores al visionario realizador, mientras le hacen saber al resto del mundo que sí existió, que sus películas —muchas de ellas perdidas gracias a las condiciones climatológicas de la isla— fueron revolucionarias e inspiraron a generaciones de cineastas dominicanes.

Geraldine Chaplin como Vera V. en La fiera y la fiesta. Cortesía Piano Distribución.

Una cosa es honrar el pasado, otra estar atrapado por él. En la gran pausa del 2020, muches nos dimos tiempo para reflexionar sobre dónde estamos, cómo llegamos ahí, qué tan diferente era la vida apenas hace unos meses. Vaya, citando a un publicista ficticio, la nostalgia es delicada y potente; mirar y estudiar el pasado te permite entender más el presente y saber quién eres a consecuencia del contexto. Quizás, como Vera, buscamos conexión con personas que hace mucho tiempo que no están en el presente, u honrar el pasado a través del arte que creamos o consumimos. Nadie quiere ser olvidada, después de todo, y nos aferramos a lo que no pudimos darle el cierre que pensamos merecía.

El problema de adaptar el pasado al presente es que, ¡vaya!, por más fiel que sea, no lo podemos replicar a la perfección, mucho menos revivir algo que hace mucho desapareció. Al usar colores vibrantes y una cinematografía luminosa y nítida, les directores refuerzan esta idea, mientras cementan a Vera como un personaje consciente de la presencia que ocupa en el ahora y que se frustra con la imposibilidad de honrar las memorias idealizadas, con la posibilidad de no despedirse adecuadamente de su fallecido amigo antes que sea demasiado tarde. Por otro lado, Henry (Udo Kier), amigo de Vera y Jean-Louis, cree que lo único que puede hacer para no desaparecer es alimentarse del mismo presente. Ambos personajes representan visiones polarizadas respecto a cómo lidiar con el peso de la nostalgia: pretender que no afecta y estar solo en el ahora, o contemplar el pasado y buscar formas de mantenerlo vivo.

Crítica La fiera y la fiesta
Geraldine Chaplin como Vera V. en La fiera y la fiesta. Cortesía Piano Distribución.

Guzmán y Cárdenas, quienes ya habían explorado el pasado artístico y la memoria con su documental Carmita (2013), usan esta metahistoria para hacer homenaje al cine de Jorge y a sus estrellas protagónicas (Chaplin, Kier y Luis Ospina), mientras visual y auditivamente nos recuerdan que sí, hay que darnos tiempo para pausar y honrar el pasado, pero no hay que dejar de notar y disfrutar las maravillas que ofrece el presente. De aquí, después de todo, vendrán las memorias que atesoraremos en el futuro.

Nota de autora: aunque ciertos gobiernos ya han declarado que el semáforo se encuentra en amarillo o verde, y se ha avanzado mucho en la vacunación, la covidemia aún no termina. Por tanto, la autora sigue sin salir al cine. Esta película fue vista de forma remota a través de un screener, y tendrá estreno presencial en cines. En caso de que decidas ir al cine de forma presencial, sigue todas las medidas de protección necesarias y no te quites el cubrebocas (aún si ya te vacunaron).

Oralia Torres de la Peña. (1991, Monterrey). Mediadora de cine,
escritora y poeta que trabaja en un estudio de contenidos creativos.
Escribe con un enfoque multidisciplinario e inclusivo que
ha estado en plataformas nacionales e internacionales;
la encuentras en redes sociales como @oraleia.

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