Las mujeres en el cine kurdo: sus exploraciones

Por Erika González Flores

Nota: Esta es la segunda parte de un texto que aborda este tema. Aquí puedes leer la primera entrega.

Kudret Günes nació en Ankara, pero se estableció en París, donde realizó estudios de cine. Su amplia trayectoria cinematográfica incluye cerca de 10 documentales, así como trabajos de ficción en torno a la cuestión kurda. En el año 2002, realizó un documental sobre la vida de la activista y política kurda Leyla Zana, mujer que se convirtió en símbolo de resistencia cuando, como diputada electa, tomó la tribuna en el parlamento invitando a la reconciliación entre turcos y kurdos. Razón por la que fue arrestada y acusada de incitar al separatismo. La película reconstruye la militancia de Leyla Zana en un país donde su propio idioma fue prohibido. Donde tuvo que enfrentar un sistema patriarcal que no le perdonaba ser mujer, kurda y tener una voz en la política.

Otras mujeres han sido inspiradoras para Günes, por ejemplo, Cané y Nazli, ambas refugiadas kurdas en Alemania y Francia desde 1993 y 2002, respectivamente. La cinta Femmes humiliées (2007) es un recorrido por la cotidianidad de estas mujeres, mientras comparten historias marcadas por la violencia y el desplazamiento. En esa intimidad relatan las violencias que las llevaron al exilio y les hicieron entender sus cuerpos como territorios y armas políticas. Le gynécologue et son interprète (2014) es otro ejercicio cinematográfico de Günes, donde una kurda que migra a Francia trabaja como traductora de turcas y kurdas en un ginecólogo. Haciendo, más que una interpretación, una mediación lingüística y emocional entre ellos. 

En este trabajo se advierte la autorreferencialidad de la realizadora, quien a su llegada a Francia también trabajó como traductora en hospitales. Esta fuerte tendencia autobiográfica —y de exploración en la memoria personal— es una característica de más de una realizadora de origen kurdo. Mizgin Müjde Arslan, periodista y realizadora nacida en el Kurdistán de Turquía, pero radicada en Londres, realizó un viaje en busca de su padre a quien nunca conoció, en la cinta I Flew You Stayed (2009).

La ruta es un cuestionamiento surgido de la tristeza y ausencia de un padre guerrillero. Sobre el que Arslan se pregunta si alguna vez la habrá amado. 

I Flew You Stayed. MUBI.

El trabajo de Mizgin Müjde Arslan se borda en muchos territorios. En el cine están presentes sus inquietudes sobre las mujeres en momentos distintos de sus vidas, la niñez, la adolescencia, la edad adulta, la vejez. Sobre sus opresiones, como la violencia, la poligamia, y en cierto sentido el exilio. También es una pionera en la historiografía sobre el cine kurdo. Tiene en su haber la edición del primer y único libro dedicado enteramente al tema. En Londres, además, creó en 2013 el estudio Blue Arts Film Academy, que ofrece talleres y cursos en diversas áreas de la formación cinematográfica. Donde comparte sus conocimientos en las áreas de guionismo, producción, edición y sonido. 

Por otro lado, se encuentra Shireen Jahani quien también ha puesto atención en la transgresión y victimización de los cuerpos de las mujeres. Su documental Under Black (2017) aborda la tragedia vivida por las mujeres yazidíes, uno de los primeros blancos del autodenominado Ejército Islámico (EI), en 2014. El genocidio yazidí se sumó a una larga lista de agravios en contra de esta comunidad, donde las mujeres resultaron ser uno de los grupos más vulnerables. Miles de ellas fueron secuestradas y vendidas como esclavas sexuales entre los combatientes del EI y hasta hoy cientos permanecen desaparecidas. Recientemente, Jahani presentó en el Global Kurdish Film Festival su más reciente cortometraje Yadê (2019), que protagoniza la pequeña Dilan quien, luego de perder a sus padres, huye con su abuelo de la región de Rojava, en Siria, para vivir en un campo de refugiados en el Kurdistán iraquí.

Entre las directoras kurdas más jóvenes no podría dejar de citar a Beri Shalmashi, Soleen Yusef, Zaynê Akyol y Sevinaz Evdike. Beri Shalmashi es de ascendencia kurdoiraní, pero nació en París y ha desarrollado parte de su trabajo en Países Bajos, donde se graduó de la prestigiosa Academia de Cine de Amsterdam. Hija de dos combatientes kurdoiraníes, pasó dos años con ellos en las montañas, pero sus recuerdos ya no están presentes. Por ello, decidió hacer el proyecto audiovisual Big Village, en el que se reconstruyeron las memorias de los kurdos iraníes de la región de Grewede, muchos de ellos asesinados y forzados a dejar sus hogares, entre ellos Mastana y Mustafa, padres de Shalmashi.

En 2017 realizó el documental Back to Dignity, que lleva a la pantalla la historia de tres jóvenes yazidíes que buscan reconstruir su vida y superar la separación de sus familias causada por el EI en 2014. Shalmashi ha dado especial importancia a trabajar en el Kurdistán, pero no se ha limitado a esto. Ha incursionado con éxito en la televisión holandesa, ha dado clases a nivel superior en instituciones kurdas y europeas. Asimismo, es consejera en el Festival Internacional de Cine Kurdo de Londres desde hace varios años. 

Soleen Yusef es originaria del Kurdistán iraquí y reside actualmente en Alemania, donde su familia se estableció desde que tenía nueve años. Estudió cine en Berlín y Los Ángeles y desde que era estudiante su trabajo como realizadora y productora en cine y televisión ha sido ininterrumpido. Su primer largometraje, House Without Roof (2017) presenta la historia de tres hermanos originarios del Kurdistán iraquí, pero cuya vida se ha desarrollado en Alemania. A la muerte de su madre, deciden cumplir su última voluntad: ser enterrada en su pueblo natal. Embarcarse en este viaje será para ellos un enfrentamiento con su propia historia familiar y con sus orígenes y su memoria.

Por su parte, Zaynê Akyol, originaria del Kurdistán turco, dejó su país desde que tenía cuatro años para migrar a Canadá con su familia. Con estudios en comunicación, desde hace varios años se ha dedicado al cine. Su trabajo más conocido internacionalmente es el documental Gulistán, tierra de rosas (Gulîstan, Land of Roses, 2016), una mirada a lo más profundo de la vida de las guerrilleras kurdas que combaten contra el EI. En este mismo contexto, Akyol filmó el documental Rojêk, One Day (2020), en el que expone los testimonios de miembros del EI detenidos en Siria. 

Asimismo Sevinaz Evdike, no sólo comienza a tener una prolífica carrera como realizadora, sino también como fundadora de un proyecto de cine social. Sevinaz nació en la región del Kurdistán sirio, donde ha desarrollado su trabajo como parte del proyecto de las Comunas del Cine de Rojava, que nacieron en el marco de la creación de la Federación Democrática del Norte de Siria, bajo un postulado de confederalismo democrático, equidad de género y cooperativismo. En ellas participan comunidades de diferentes orígenes étnicos: kurdos, árabes, turcomanos, armenios, entre otros; tienen el propósito de promover la creación y difusión del cine para la reconstitución social de la región. Además de organizar los Festivales Internacionales de Cine de Rojava y recientemente de Leloun.

El trabajo de Evdike, en este sentido, se sitúa en el marco de un proyecto social colectivo. Sin restar importancia a su propia propuesta creativa como realizadora. Una de sus cintas, Home (2018), documenta cómo sobrevive una niña en la ciudad de Raqqa, Siria, en ruinas después de la guerra. En sus colaboraciones más recientes, se encuentra The Other Side of the River, filme en el que se encarga de la gerencia de producción y en el que el tema central es la militancia feminista de las guerrilleras kurdas. Sevinaz Evdike dirige el Festival Internacional de Cine de Rojava, cuyos temas principales son la soberanía cultural, la resistencia y la emancipación de las mujeres. 

Como puede advertirse en esta aproximación al tema, el territorio de exploración es vasto, como las lecturas en torno a él. Hoy es objeto de debate en los festivales de cine kurdo que hay en el mundo, en los que las realizadoras expresan sus inquietudes. En el reciente Global Kurdish Film Festival —celebrado en abril de 2021— Soleen Yusef y Beri Shalmashi coincidieron en que la industria cinematográfica sigue dominada por los hombres. Comentaron que las mujeres realizadoras tienen que esforzarse el doble para conseguir que su trabajo sea reconocido. 

Las directoras kurdas, además de ser mujeres, tienen que enfrentar discriminación y múltiples obstáculos por ser migrantes.

Frecuentemente les niegan financiamiento por no considerarlas lo suficientemente capaces para dirigir un set. Es complejo hacer cine en esas condiciones, cuando también hay que manejar el poco interés de las audiencias europeas e internacionales en los temas que abordan. Shalmashi resaltaba que, incluso en países donde pareciera haber oportunidades más equitativas para las mujeres, son llamadas casi en último lugar para encabezar un proyecto. 

Un aspecto con especial relevancia en este contexto es el fenómeno mediático de los últimos años en torno a lo que ocurre con las mujeres kurdas en Medio Oriente. Medios internacionales y realizadoras de todo el mundo han volcado su interés en el fenómeno de las combatientes kurdas. Sobre todo desde una perspectiva orientalista, condescendiente y plagada de estereotipos. Hoy circulan en los festivales internacionales de cine películas hechas sobre las guerrilleras kurdas, cuyos créditos están integrados por nombres de hombres y mujeres europeas. Para ellos, enfatiza Soleen Yusef, nuestras historias suelen ser un producto, lo ven desde fuera, pero nosotras las hemos vivido y tenemos derecho a contarlas.

Te invitamos a leer: Un paraje selvático.

Erika González. Maestra en Historia Internacional. Interesada en temas de transnacionalidad, diásporas, medios e identidad. Investigo sobre el cine kurdo y sus procesos de representación y circulación. Trabajo por un conocimiento disidente y colectivo. 

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